¿Cuanta gente conoceis que fué a una salida a la montaña y nunca más quiso repetir? Esto por desgracia ocurre, y con mucha frecuencia la culpa es del calzado. El excursionista novato normalmente no entiende que unos calcetines puedan valer 16€ y tira por lo sano, usando otros menos caros (y no adecuados para montaña). El resultado suele ser dolorosas rozaduras y ampollas, que convertirán el regreso a casa en una pesadilla.
Unos calcetines deben tener tres funciones:
- Abrigar nuestros pies.
- Absorver su sudor y permitir la transpiración de los pies.
- Proteger los pies de rozaduras que pueden ser producidas por las botas.
Los pies van a sudar en cualquier excursión, existiendo dos riesgos: la humedad y el consiguiente enfriamiento. Así que el calcetín debe permitir una correcta transpiración del pie, y posteriormente es a su vez responsabilidad de la bota permitir la transpiración al exterior (hablamos de la bota en otro artículo técnico).
Exiten calcetines altos, que pueden ser adecuados para el invierno, para verano existen de altura media. Personalmente recomiendo utilizar los de altura media todo el año, y en invierno utilizar ropa interior térmica hasta la altura del tobillo.
Es muy importante la forma del calcetín, no se debe utilizar el típico calcetín con forma de tubo (calcetín de toda la vida) sinó uno con la forma del pie. Tambien debemos ser cuidadosos al elegir la talla, ya que un calcetín pequeño nos hará daño, y uno grande puede arrugarse en el interior de la bota facilitando la aparición de ampollas.
Hay quienes usan dos calcetines a la vez para evitar la salida de ampollas. Hay que tener cuidado con esto, sólo debe hacerse si la bota es lo suficientemente grande. Además en verano puede sudarnos el pie excesivamente y la transpiración puede quedar dificultada.
En cuanto a marcas concretas, Boreal entre otras es siempre garantía de calidad, de todos modos recomendamos acudir a una tienda especializada y dejarnos aconsejar por los especialistas, si los hay, que no siempre es el caso.